Conmemoración de los 100 años del gran Malcolm X
Conmemoración de los 100 años del gran Malcolm X
Por: Jonh Jak Becerra Palacios
Este mes de mayo de 2025 conmemoramos el centenario del nacimiento de Malcolm X, el 19 de mayo de 1925. Un siglo después, su presencia sigue desafiando las conciencias, estremeciendo la historia, y recordándonos lo incómodo que resulta, aún hoy, hablar con radicalidad sobre justicia, sobre negritud, sobre emancipación.
Han intentado neutralizar su legado con la etiqueta de “extremista”. Algunos repiten, casi con alivio, frases como: “Yo prefiero a Martin Luther King Jr. que a Malcolm X”. No lo dicen por reconocer la grandeza de King, sino para desmarcarse del fuego con que Malcolm X denunció la raíz estructural del racismo. Esta elección cómoda no es neutral. Es una maniobra para condenar lo radical como amenaza y no como profundidad. Como escribió el Dr. Amos Wilson, la radicalidad del pensamiento negro no es una desviación: es una respuesta legítima al orden que nos subordina.
Malcolm X no fue un líder ambiguo. No buscó agradar. No se inclinó ante la narrativa dominante. Fue y sigue siendo un grito negro que incomoda, porque recuerda que el sistema es racista desde la raíz, y que combatirlo requiere más que reformas: exige rupturas.
La historia contada desde la voz negra
Hace unos años, recibí un ejemplar del libro Autobiografía de Malcolm X —escrito en colaboración con el periodista Alex Haley—, enviado desde Estados Unidos por la profesora Malathi Iyengar. Ese libro no es solo un testimonio, es un acto político: un hombre negro hablando por sí mismo, sin traducción blanca, sin filtros para tranquilizar conciencias.
En la página 215, hay un pasaje que me marcó profundamente. Malcolm reflexiona sobre el islam y cómo muchos afrodescendientes hallaron en esa fe una reconexión espiritual que les fue arrebatada por el secuestro colonial. La religión que muchos de nuestros ancestros practicaban antes de ser arrancados de África y lanzados al infierno de la esclavitud. Fue allí, en la espiritualidad islámica, donde algunos encontraron una hermandad verdadera que el cristianismo colonial les negó.
Malcolm fue determinante: entendió que no se puede hablar de libertad sin autodefensa, sin orgullo negro, sin reconstrucción espiritual desde nuestra propia historia.
Radicalidad no es violencia, es compromiso
En un emotivo homenaje, el
actor y activista Ossie Davis escribió en el epílogo de la autobiografía:
“Muchos
negros no compartían sus posiciones, pero todos sabían, del primero al último,
que Malcolm era, ante todo, un hombre. Un hombre de verdad. Los blancos no
necesitan que se les recuerde su humanidad. Nosotros, los negros, sí. Y eso es,
sin discusión, lo mejor que Malcolm nos dio.”
Esa afirmación es brutalmente precisa. Malcolm no pidió permiso. No se arrodilló. Dijo: “¡Levántate y lucha por ti mismo!”. Esa frase, ese rugido, nos sacó de la prudencia servil que tantos aprendimos para sobrevivir entre sonrisas vacías y falsas reverencias. Malcolm X nos enseñó a caminar con la frente en alto, incluso cuando el mundo quiere que bajemos la mirada.
El legado que aún arde
Malcolm X fue más que un orador. Fue una conciencia viva. Denunció la hipocresía del gobierno estadounidense, el racismo institucional, la trampa de la asimilación. Su pensamiento fue piedra angular del movimiento Black Power, y su voz aún resuena en quienes luchan por la autodeterminación de los pueblos negros.
Después de romper con la Nación del Islam y realizar su peregrinación a La Meca en 1964, su visión se amplió hacia una lucha internacional por los derechos humanos. Fundó la Organización de la Unidad Afroamericana (OAAU), tendiendo puentes entre las luchas de los afroamericanos y los procesos de liberación en África y el mundo.
En sus últimos años, el panafricanismo dejó de ser una influencia secundaria para convertirse en eje central. Inspirado por Marcus Garvey, Malcolm buscó articular una solidaridad global negra: África y su diáspora como una sola voz frente al colonialismo, el racismo y el saqueo imperialista.
Malcolm X vive
Hoy, a 100 años de su
nacimiento, Malcolm X no es solo un recuerdo: es una guía, una voz que sigue
interrogando el presente. Su legado está vivo en cada activista que no se
conforma con los aplausos tibios del sistema. Está vivo en cada palabra que
denuncia sin miedo, en cada cuerpo negro que decide no agachar la cabeza.
Recordar a Malcolm X es recordar que ser radical no es un delito: es un compromiso con la justicia. Su historia no es propiedad del pasado. Es un llamado para el presente. Y es, sin duda, un legado para el futuro.
📚 Título completo:
La autobiografía de Malcolm X
Contada a Alex Haley
🖋️ Autores:
Malcolm X (narrador)
Alex Haley (editor, escritor colaborador)
🏛️ Primera edición original:
1965, Estados Unidos
📌 Editorial en español (más común):
Ediciones B / Debolsillo / Vintage Español (varía según el país)
📖 Título en español:
La autobiografía de Malcolm X: Contada a Alex Haley
📝 Referencia bibliográfica estándar (APA):
Malcolm X, & Haley, A. (1965). La autobiografía de Malcolm X.
(Traducción al español, Ediciones B, año varía por edición).
📖 Notas adicionales:
·
El epílogo al que haces referencia fue escrito
por Ossie Davis, quien también pronunció el famoso elogio fúnebre de
Malcolm X.
- La edición más
completa incluye entrevistas, fotos y discursos seleccionados.

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